La educación en valores como proceso sistémico .
Para la docencia en Colombia y especialmente en la Institución Educativa San Vicente de Paúl, se hace necesario tener en cuenta en sus objetivos académicos pensar muy en serio en la necesidad de implementar en su quehacer educativos lo relacionado con lo que se refiere a “valores”.
Es importante tener en cuenta que la educación en valores surge dentro del marco s ético y moral que la sociedad ha delegado a instituciones familiares o religiosas pero, esa misma necesidad la hace que sea también delegada a instituciones más formales y también éticamente aceptables como lo es la escuela. Es aquí donde la educación en valores adquiere formalmente un carácter sistémico inherente al sistema educativo del cual forma parte. Sin embargo, de acuerdo a Martínez (2000), la educación en valores tiene dimensiones de tipo racional, emocional y volitiva, y debe formar parte de un proyecto educativo que implique un verdadero compromiso moral de todos los involucrados en el mismo.
La educación familiar
La educación en cuanto a la familia se ha convertido en un problema, en cuanto que la escuela se mantiene al margen de lo que significa o puede significar la familia para su quehacer en el aula. Es de anotar que la relación que sostenga el maestro – familia, favorecerá de manera positiva todas las transformaciones que se puedan dar desde la escuela de manera responsable. La tarea del educador se hará más fructífera en cuanto más objetiva y eficaz sea su relación con quienes son la familia del educando.
El núcleo familiar está sustentado en lazos afectivos, el principal puente pedagógico entre ésta afectividad y el desarrollo del individuo, tiene sus bases en las formas de organización familiar, la sociedad de la cual forma parte, la evolución de los valores, las formas de convivencia y, en general, el contexto cultural al cual pertenece.
Para la docencia en Colombia y especialmente en la Institución Educativa San Vicente de Paúl, se hace necesario tener en cuenta en sus objetivos académicos pensar muy en serio en la necesidad de implementar en su quehacer educativos lo relacionado con lo que se refiere a “valores”.
Es importante tener en cuenta que la educación en valores surge dentro del marco s ético y moral que la sociedad ha delegado a instituciones familiares o religiosas pero, esa misma necesidad la hace que sea también delegada a instituciones más formales y también éticamente aceptables como lo es la escuela. Es aquí donde la educación en valores adquiere formalmente un carácter sistémico inherente al sistema educativo del cual forma parte. Sin embargo, de acuerdo a Martínez (2000), la educación en valores tiene dimensiones de tipo racional, emocional y volitiva, y debe formar parte de un proyecto educativo que implique un verdadero compromiso moral de todos los involucrados en el mismo.
La educación familiar
La educación en cuanto a la familia se ha convertido en un problema, en cuanto que la escuela se mantiene al margen de lo que significa o puede significar la familia para su quehacer en el aula. Es de anotar que la relación que sostenga el maestro – familia, favorecerá de manera positiva todas las transformaciones que se puedan dar desde la escuela de manera responsable. La tarea del educador se hará más fructífera en cuanto más objetiva y eficaz sea su relación con quienes son la familia del educando.
El núcleo familiar está sustentado en lazos afectivos, el principal puente pedagógico entre ésta afectividad y el desarrollo del individuo, tiene sus bases en las formas de organización familiar, la sociedad de la cual forma parte, la evolución de los valores, las formas de convivencia y, en general, el contexto cultural al cual pertenece.
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